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Oxfam llama a los gobiernos de América Latina a actuar para evitar la profundización de la desigualdad ante la crisis por COVID-19

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DIARIO VISION.- .Lavarse las manos con agua y jabón o evitar el contacto físico resulta muy difícil para el 21% de la población urbana latinoamericana que vive en barrios marginales, asentamientos informales o viviendas precarias,donde el hacinamiento y la falta de servicios básicos son algunos de los factores que crean un ambiente especialmente propicio para el contagio de la enfermedad. Por otro lado, acatar una cuarentena sin ayuda económica resulta casi imposible paralos 140 millones de latinoamericanos que trabajan en la informalidad, sin beneficios sociales e ingresos garantizados.Al respecto, la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe (CEPAL) ha advertido que la pandemia del COVID-19 podría dejar 35 millones de nuevos pobres en la región, incluyendo 22 millones de pobres extremos.

“El incremento enorme de la pobreza que provocaría esta pandemia puede ser más letal que el propio virus. Además de invertir más en salud, los gobiernos deben garantizar los derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas, particularmente de las personas más vulnerables y de lasque dependen de la economía informal” , señala Asier Hernando, Director de programas de Oxfam en América Latina y el Caribe.

“No se trata solo de un tema de salud pública, sino de desigualdad de género. La mayoría de latinoamericanas trabajan en la informalidad yse ocupan, sin recibir remuneración por ello, de los trabajos de cuidados de los que ahora dependemos más que nunca. Además, ahora que se ven obligadas a quedarse en casa, corren un mayor riesgo de sufrir violencia».

Oxfam llama a los gobiernos de América Latina y el Caribe a tomar las siguientes medidas para contener la propagación del virusy evitarel aumento de la pobreza y desigualdad extremas:

 

 

 

 

 

Asier Hernando añade: “El coronavirus ha destapado con crudeza el viejo sistema de desigualdad que rige nuestro mundo. Un sistema que ha terminado fallando. Ahora, los gobiernos de América Latina y el Caribe tienen una oportunidad única para transformar nuestras sociedades y diseñar políticas públicas que garanticen el bienestar de toda la población, y no sólo sirvan para el privilegio de unos pocos”.

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